Las poblaciones de anfibios están sufriendo un declive generalizado por causa de factores abióticos (cambios ambientales) y bióticos (especies introducidas y nuevas enfermedades) que además actúan de forma sinérgica.


El declive generalizado de los anfibios en todo el mundo responde a múltiples factores que frecuentemente actúan de forma sinérgica. Estos factores pueden agruparse en dos grandes grupos según la naturaleza de los agentes implicados: abióticos y bióticos.
Los factores abióticos producen cambios ambientales a dos escalas diferentes. A escala planetaria el calentamiento global, el incremento de radiación ultravioleta, la desertificación o la lluvia ácida alteran los ciclos de vida de los anfibios impidiendo su reproducción, destruyendo sus puestas o contaminando su medio. A escala local la acción directa del hombre altera y destruye sus lugares de reproducción y sus hábitats, condenándolos a sobrevivir únicamente en áreas protegidas.
Por otro lado, algunos organismos vivos son también responsables del declive generalizado de los anfibios. Así, muchas especies introducidas (peces, cangrejos, etc) están ya presentes en casi todos los rincones del mundo, depredando y compitiendo con los anfibios autóctonos y, por tanto, desplazándolos a lugares subóptimos o terminando con ellos. Sin embargo, mucho más preocupante en la actualidad es la reciente aparición de enfermedades específicas de los anfibios. Estas enfermedades están motivadas por virus y hongos descubiertos recientemente, operan en todo el mundo afectando incluso a poblaciones en espacios protegidos, y provocan extinciones masivas de poblaciones y especies. Por desgracia, aún no sabemos cómo acabar con ellas, y lo único que podemos hacer para detenerlas es evitar su dispersión e intentar entender por qué ahora han empezado a actuar.